Un año más de escuelita

Dicen que tendemos a volver a los lugares donde fuimos felices. Y aquí estamos un año más once voluntarios de Sonríe y Crece cargados de ganas e ilusión. Además, este año hemos llegado con grandes iniciativas para mejorar nuestros proyectos entre ellos el cambio de la prueba de nivel para poder atender mejor las necesidades educativas de los niños y niñas.

Esta iniciativa parte de una valoración de las pruebas de nivel de años anteriores. Antes valorábamos su nivel con dos exámenes llenos de ejercicios y juegos donde íbamos aumentando la dificultad, donde la complejidad era que todos los niños independientemente de la edad tenían el mismo examen y que había muchos niños en el aula donde se hacía el examen y luego muchos copiaban. Este modelo de examen no nos permitía detectar correctamente el nivel de cada alumno.  Por eso, este año hemos seguido con la estructura de matemáticas y lengua.

Después de un análisis profundo de los contenidos que damos en la escuelita, nos dimos cuenta de que una buena forma de llegar a atender las cualidades y las necesidades educativas de los niños y niñas de Sabana Yegua, pasaba por reconocer su nivel educativo. De esta forma, logramos hacer un modelo de pruebas que nos permitiera acertar con mayor precisión el nivel de cada niño.

Primer día de escuelita en Sabana Yegua. / FUENTE: Sonríe y Crece

La semana pasada pudimos cerrar con éxito más de 120 pruebas de nivel y la valoración de los voluntarios y voluntarias ha sido muy positiva. Aunque en un primer momento parecía un método lento, este nos ha permitido profundizar en las cualidades y las necesidades de los futuros alumnos y alumnas. Así pues, esta semana hemos empezado la escuelita con un total de 110 alumnos.

Deseamos que la asistencia sea regular. Por parte de los voluntarios daremos lo mejor de nosotros para que se cumpla y los niños y las niñas que asisten se lo pasen muy bien y sigan motivados.

Ser mujer

Ser mujer aquí, no es lo mismo que ser mujer en Asia, en Indonesia, en Oriente Medio o en Latinoamérica. Pero hay algo que nos une a todas más allá del hecho de ser mujeres. Se trata de la lucha que tenemos que emprender desde el día en que nacemos. Una lucha, a veces, casi imperceptible, pero otras demasiado evidente. Una lucha que no cesa ni cesará hasta que lo logremos.

¿Lograr qué?

Respeto, igualdad, justicia.

La lucha feminista no es más que una lucha por ser respetadas, valoradas y tratadas en igualdad de condiciones que nuestros compañeros, los hombres. Y digo compañeros, porque NO. No son nuestros enemigos, como intentan hacer creer algunas personas.

Ser mujer implica luchar por demostrar que NO. No somos objetos, ni mucho menos objetos hipersexualizados como tantas veces se nos ha mostrado. Ser mujer significa luchar por la libertad y por la autonomía. Porque hay quienes nos siguen viendo como suyas. Hay quienes siguen pensando que tienen derecho a tratarnos como les dé la gana.

Ser mujer, es tener que demostrar que podemos hacer lo mismo que hacen los hombres y que por ello merecemos ser compensadas del mismo modo que lo son ellos. Ni más ni menos. ¡Maldita sea! ¿acaso ser mujer es formar parte del “sexo débil”, como define la Real Academia de la Lengua Española? Porque, francamente, no conozco a una sola mujer que sea débil.

Empezaba diciendo que no es lo mismo ser mujer aquí que en cualquier otra parte del mundo, si bien es cierto que en países como España todavía tenemos mucho por hacer en cuanto a igualdad de género, me parece oportuno remarcar que hay muchos países donde la mujer todavía tiene una lucha mayor que afrontar. Donde sigue habiendo asesinatos cuando los bebes nacen con vagina en vez de con pene. Donde se continúa practicando la mutilación genital femenina. Países en los que las mujeres siguen teniendo más dificultades para acceder a una educación de calidad y continúan teniendo que superar más obstáculos para lograr subir escalones. Hay lugares donde siguen humillando y torturando a mujeres en público ante casos de infidelidad. Y donde se sigue librando batallas en sus cuerpos cuando estallan conflictos. Lamentablemente, hoy en día “ningún país del mundo ha logrado la igualdad de género” tal y como recoge el informe de la OCDE Perseguir la igualdad de género: una batalla cuesta arriba.

Y ¿qué sería un mundo sin mujeres? Ser mujer es ser vida. Ser mujer es ser alma. Ser mujer es un orgullo. Y gracias a las mujeres que lo habitan el planeta sigue girando.

Hoy por todas y por todos. Porque la igualdad de género se construye entre todos. Porque no solo debemos educar a la mujer en la lucha por sus derechos sino también al hombre en el respeto hacia la mujer.

Feliz día de la mujer.

Fuente: Sonríe y Crece