Un día especial en el verano

Hoy en el “verano” hemos preparado un safari tropical. Aquí va la crónica. Justo después de comer, sobre las 15h, empezamos a ambientarnos: pintarnos la cara, disfrazarnos… con tal de meternos en la piel del personaje. La ambientación previa nos permite que a pesar del cansancio y el calor saquemos lo mejor de nosotros mismos y pasemos a ser como niños para así poderles transmitir después la motivación necesaria para que cada juego sea un éxito. Sobre la misma hora se empiezan a escuchar a todo pulmón todos y cada uno de nuestros nombres -son los niños que, sin saber bien bien qué hora es, esperan impacientes el comienzo del “verano” en la puerta de nuestra casa-. La ilusión de los niños se nos contagia y hace que salgamos de casa cargados de energía, con ganas de comernos el mundo.

Ya a las 16h, como cada tarde, nos reunimos en el recinto de la parroquia para jugar en el “verano”, donde ya nos espera una gran cantidad de niños con muchas ganas de pasárselo en grande. En la actividad de hoy los chicos han ido de “gira” (excursión) por los angostos paisajes del trópico, descubriendo una gran diversidad de tribus, culturas y ritos. Los niños han ido acompañados por Santi, un intrépido excursionista intrigado por descubrir lo que les esperaba en el trayecto. La actividad original estaba pensada para que se desarrollara por todo el pueblo, y que con la ayuda de un mapa los niños fueran en grupos de un lugar a otro siguiendo el itinerario. Los nuevos monitores que estamos formando tenían como misión hacerse responsables de los grupos, participando como uno más y ayudando a dinamizar la actividad.  Desafortunadamente no ha sido posible contar con ellos, ya que estaban colaborando con otro proyecto de la parroquia. Así, y debido a la gran cantidad de niños que están viniendo este año, hemos decidido modificar la actividad, de modo que al final el safari se ha hecho por el recinto de la parroquia.

El safari tropical es un recorrido formado por nueve zonas especiales. Todos los niños han pasado por cada una de ellas, en donde les esperaba un singular personaje representado por los monitores españoles ambientados de maneras muy creativas.

En la zona de la Gran Araña hemos comprobado como ésta se ha dedicado a lo largo de la noche a tejer una enmarañadísima telaraña para capturar y zamparse a sus presas. Para evitar ser comidos, los chicos debían ayudarse para pasar de un lado al otro del entramado de cuerdas por el espacio que Pati indicara, ¡pero sin tocar la cuerda!, pues de manera contraria serían engullidos por la golosa Patricia-Gran Araña. Inicialmente les ha hecho pasar por agujeros fáciles para después ir subiendo la dificultad, de forma que se fomentara la cooperación entre los miembros del equipo liderados por los más mayores. Cada niño tenía dos vidas, y en el caso de consumirlas debían ir corriendo a dar un beso a Ale para recuperarlas.

 

Otra zona singular era donde se encontraban los Jíbaros. Según cuenta la leyenda, esta tribu ancestral “torturaba” a los recién llegados con harina. Lio era el mayor de los Jíbaros y se ha encargado de “torturar” a todo aquel que pasaba por ese lugar. Los miembros del grupo debían correr hasta un lugar y sumergir la cara en un recipiente con agua. Una vez tenían la cara empapada debían coger con la boca un caramelo dentro de otro recipiente lleno de harina.

Si el grupo sobrevivía a estas terribles pruebas llegaba al desfiladero de la muerte donde se encontraba Ale, un hombre que se había perdido durante meses y que durante todo ese tiempo había desarrollado sorprendentes técnicas de supervivencia y una gran capacidad de orientación. En su territorio se ha preparado un recorrido compuesto por subidas, bajadas y otro tipo de obstáculos que los niños han tenido que superar tan rápido como han podido. Para complicar más la prueba los niños se han juntado en grupos de tres y, para poder superarla, han transportando a uno de los miembros en brazos.

Entramos en zona desértica y las reservas de agua empiezan a escasear. En el árido desierto encontramos a Oriol, un peculiar beduino de verdes ojos y oscura piel. Para poder sobrevivir a la terrible deshidratación a la que se han visto sometidos, los chavales han realizado unos relevos de agua con el objetivo de transportarla de un recipiente a otro. Cada componente del grupo tenía un vaso de plástico sujetado con los dientes con el que tenían que pasar el agua al siguiente miembro de su equipo. Si tocaban su vaso con las manos, ¡descalificados!

Más adelante se ha dado el encuentro con Marta Lagarta. Una extraña personaje que venía de una tribu muy preocupada por la falta de agua. Como solución a este problema, han implorado a los cielos para que lloviera y así acabara esa maldición. Se han arreglado y vestido para la ocasión. Con pintura en la cara ya estábamos listos para adorar a los cielos. Hemos empezado a cantar con un peculiar baile parecido a una jaka: “cama te cama te coba coba, chichi ue, au ae au ae…”. Con la energía, ganas e ilusión con la que la tribu ha cantado y bailado,ha empezado una gran tormenta y así el maleficio ha terminado.

Después de superar el largo recorrido por el desierto, los supervivientes han llegado a una tribu de caníbales. Allí les esperaba Inés Santomá, una líder singular con un asombroso parecido a Peebles Picapiedra. Ésta remarcaba la importancia de las tradiciones de esta tribu y, tras leer un listado de obsequios que debían encontrar por el recinto parroquial, los chicos se han dispersado para volver con éstos y poder realizar su ritual religioso. Para poder contentar a su Dios Caníbal, los niños han cantado alrededor del fuego: “Oh, pata pata, oh pata poteito. Oh, pata pata, oh pata poteito. ¡Lanza! ¡Escudo! ¡Mirada asesina! ¡¡Grito de guerra!!”. Y tal ha sido su compromiso que las llamas se han alzado a lo más alto, adorando y contentando así a su gran Dios, de manera que los niños han podido seguir su recorrido tranquilamente.

Pero ahí no termina todo, ya que por el paso de la Cobra Feroz encontramos a Clara, una espeluznante serpiente que no les ha puesto nada fácil a los niños cruzar la selva tropical. La cobra los ha perseguido y han tenido que escapar de ella para llegar a una zona de difícil acceso donde era imprescindible el uso de explosivos.

Aquí encontramos a Arnau, un veterano minero experto en abrir caminos con TNT. La dificultad del camino pero era tal que requería del servicio de valientes e improvisados ayudantes. Los niños tenían que correr con su dinamita, convertidas en vejigas (globos), trazando un circuito y hacerla detonar con su trasero al fin del camino. Las explosiones eran ensordecedoras pero más todavía sus carcajadas.

Para finalizar el recorrido encontramos a las ninfas de Obla-di, representadas por Inés Canela. Los niños se han agrupado en grupos más reducidos para dejar volar su imaginación escribiendo poemas de amor a las ninfas. Sólo si la enamoraban podrían salir a salvo del largo, espeluznante e inquietante pero a la vez excitante safari en el que se han sumergido esta tarde en el verano.

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2 comentarios sobre “Un día especial en el verano

  1. Bueno que pasada como motivais a estos chicos y chicas!!

    Claro que teneis tantos!!! y claro que os esperan con ilusion un año tras otro!!
    Claro que os llaman por la calle!!!

    Si cada dia se deben meter en la cama tan contenyos y felices!!!!! Con una GRAN SONRISA INBORRABLE!!!!!
    con ganas de salir de excurision con mi querido excursionista y pensando las mejores. frases para mi tambien querida ninfa Obla-Di.

    Super bien narrado este blog!!, me ha permitido imaginarme que era un de esos niños y me encontraba con la cobra, el beduino de enormes ojos, la super araña y cargada de dinamita, haciendo la prueba de los vasos de agua…..

    Muy bien explicado y sobretodo con detalles y fotos. Felicidades a quien lo haya realizado. Cada dia miraba el blog por si habia novedad y por fin hoy ha llegado: valia la pena la espera.

    Un beso a todos. CAMPEONES!!!!!

  2. Hola a todos desde los 1.250m. de altura que tiene Gabás.
    Nos ha encantado desayunar imaginando cada una de las paradas del súper safari. Aquí va nuestro poema para las ninfas de Obla-di y para la gran arañan golosa.

    Queridas ninfas de obla-di y hermosa golosa,
    Aunque nuestra rima suene patosa,
    Nos la está chivando una osa
    Así que es muy valiosa.

    Us estimem més que al patués,
    Tanto como pies tiene el cienpies,
    Más que a los atletas de Lon-drés.
    O sea, un huevo, ¡Que ya es!

    Esperamos haberos conquistado,
    Obla-di, Obla-da que cada día te quiero má!
    golosa, golosa asi você me mata!

    Ay si eu ti pego ay ay!

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