ELENA
ELENA

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Cómo empezar, si por los nervios de la incertidumbre de hace unos meses por una nueva experiencia que marcaría un antes y un después, o por los nervios de la certeza del cambio de chip que ha supuesto esta aventura.

La intensidad con la que vivíamos el día a día en Sabana Yegua te llenaba de energía para afrontar todos los retos que se ponían por delante. No siempre salían las cosas como habíamos planeado, pero también creo que no lo podríamos haber hecho mejor. El equipo que forma Sonríe y Crece tanto desde España, como los seis amigos que me han acompañado y que han sido el pilar fundamental, y sobre todo cada uno de los habitantes de Sabana Yegua, son los culpables de la satisfacción que sentí cuando cruzábamos por última vez el arco que daba entrada al que había sido nuestro pueblito y nuestro hogar.

De Sabana Yegua me llevo muchas cosas aprendidas, y a muchas personas especiales, pero al mismo tiempo, me viene un sentimiento de cierta culpabilidad por dejar allí muchos proyectos por desarrollar y a muchas familias por ayudar…. Cuesta aceptar que debemos volver a nuestra vida, en mi caso a terminar mis estudios, sin embargo todo esto ha creado en mí nuevas metas, nuevos planteamientos y muchos sueños por cumplir; y entre ellos os puedo asegurar que está Sabana Yegua.

Elena

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