COGIENDO LAS RIENDAS
COGIENDO LAS RIENDAS

COGIENDO LAS RIENDAS

Empezamos la semana con algo más de experiencia. Todo se está volviendo mucho más familiar y se nota que ya llevamos varias semanas congeniando con los que ahora son nuestros vecinos y amigos.

En la escuelita ya nos conocemos todos, y vamos aprendiendo cuáles son los temas y aspectos que más refuerzo requieren. Estos días hemos desarrollado varios proyectos fuera de las típicas clases de lengua y matemáticas.

Desde lecciones del sistema solar, el cuerpo humano y geografía, hasta excursiones de reciclaje por las calles. Cada día que pasa, su amor y confianza hacia nosotros va creciendo, al igual que el nuestro por ellos. Es uno de los mayores placeres que uno de tus alumnos te salude por la calle y te recuerde aquello que ha aprendido contigo.

El veranito sigue siendo el mejor momento para muchos de los niños del pueblo. Se pasan horas esperando en la puerta de la parroquia para no quedarse sin poder entrar. El miércoles por la tarde nos llovió, lo cual aquí suele significar quedarse en casa.

Aun así, hubo varios monitores y niños que se presentaron con unas ganas tremendas de pasárselo bien, lo que nos entusiasmó tanto que acabamos alargando el tiempo de juego con bailes y canciones. Ese día, debido al gran diluvio que estaba cayendo, acompañamos a casa a los pocos niños que habían venido. La verdad que jugar al «pilla pilla» en la lluvia para que los pequeñajos no cogiesen frío ha sido una de las mejores experiencias que hemos vivido hasta ahora. Lo que en España hubiera sido una “tarde de perros”,aquí se convierte en un momento que difícilmente desaparecerá de nuestra memoria. No hay ejemplo que resuma mejor esta experiencia. Esperamos que haya muchas más así.

Acabamos la semana cenando en casa de una de las mejores monitoras, que nos ayuda tanto en el veranito como en la escuelita. Fue otro gesto más de una hospitalidad, que por mucho que aquí abunde, no deja de sorprendernos. Una mezcla maravillosa de buena comida y calidez humana, finalizada con bailes improvisados junto a la gran mayoría del barrio.

Nos queda una semana más de proyectos y aunque aquí el tiempo vuele, vamos a aprovechar cada momento que nos regala este lugar.

Os seguiremos informando de nuestras aventuras, que como veis no son pocas.

Un abrazo y nos vemos pronto.

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.