Una llamada inesperada

Hace unos días me percaté de varias llamadas perdidas de una gran mujer y amiga de República Dominicana. Me asusté, esperé con impaciencia a que me respondiesen, dubitativa de si algo habría ocurrido.

Respiré aliviada con una media sonrisa que mezclaba alegría y sorpresa. Me pedía ayuda, pero esta vez era distinta, lejos de las preocupaciones más habituales.

El 6 de abril es el cumpleaños del hijo más pequeño, Bebo. Tanto él como sus tres hermanos se habían empeñado en celebrar una fiesta de cumpleaños; tal era la insistencia que la madre no se pudo negar. Es un acontecimiento novedoso para la familia, será la primera fiesta de cumpleaños que celebren.

La madre, una mujer ejemplar, luchadora y trabajadora, me contó que está realizando fregados extra y trabajos puntuales para así poder tener unos pesitos y poder comprar palomitas y un bizcocho. Mientras me lo contaba escuché a los niños, detrás del teléfono, gritando locos de contentos.

Esta vez necesitaba ayuda para realizar las invitaciones de cumpleaños.  Nos pusimos manos a la obra,  hablé con los muchachos – menos Bebo, era una sorpresa para él – y me contaron que lo que a Bebo más le gustaba eran los carros (coches), tractores y el bizcocho.

Los preparativos siguen, en un lugar concreto: Sabana Yegua. Donde el día a día es complicado, una lucha continúa en busca de una vida en donde las necesidades básicas estén cubiertas; surgen estas iniciativas que permiten un pequeño suspiro.

Este acto conlleva varias cosas, por un lado tendrá que guardar y ahorrar esos pesitos que vaya ganando, un hecho insólito en este lugar. Para la celebración, prevista para el 27 de abril y trae consigo la realización de actividades en familia, como la impresión y repartición de las invitaciones, comprar y preparar lo necesario para la fiesta, etc.

Hechos como estos nos sirven para darnos cuenta y valorar la grandeza de las pequeñas cosas de la vida, y asegurar que la felicidad está en la misma sala de espera de la felicidad, donde lo importante es ser feliz mientras esperamos a ser felices.

Bebo fiesta de cumpleaños

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8M: “La revolución será feminista o no será”

Hoy, un año más, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer. Como cada 8 de marzo mujeres de todas partes saldrán a la calle a reivindicar sus derechos. Este año, además, se ha convocado una huelga feminista con el objetivo de hacer visibles todas las injusticias a las que las mujeres se ven sometidas día tras día. Esta huelga pretende enseñarle al mundo que si todas las mujeres paran, el mundo también se para, y está convocada a nivel internacional, con más de 40 países involucrados. En motivo de este día, también se ha hecho público el manifiesto Parar el mundo, que recoge todo lo que se reivindica en este 8 de marzo de 2018.

Tradicionalmente, la mujer se ha visto forzada a quedar en segundo plano, la historia la han contado los hombres, ellos han sido los que han dominado, impuesto y sometido. Y esta larga y oscura tradición patriarcal y machista, ha supuesto terribles consecuencias para las niñas y mujeres de todo el planeta. Las desigualdades e injusticias que se denuncian este 8 de marzo, incluyen desde la brecha salarial, hasta la violencia de género, pasando por la humillación, la exigencia estética impuesta por una sociedad materialista y superficial, o la cosificación de la mujer. Durante mucho tiempo se ha reducido a la mujer a un mero objeto sexual cuya función era procrear, se la ha acosado y se la ha infravalorado, y durante muchos años se la ha apartado del ámbito laboral reservándola a la esfera privada, es decir, a las tareas del hogar y el cuidado de los niños.

Pero, si en sociedades avanzadas y desarrolladas como la nuestra todavía hay una problemática de género tan arraigada, ¿cómo debe ser en países subdesarrollados o en vías de desarrollo?

Precisamente la República Dominicana es un país donde todavía queda mucho por hacer en términos de género. Una de las integrantes de Sonríe y Crece hizo un reportaje radiofónico para Catalunya Ràdio, que pretendía dar alguna pincelada sobre el sistema educativo del país, un sistema, por cierto, bastante precario, y un indicador bastante bueno para saber el nivel de desarrollo que tiene un país. Como bien se sabe, la educación es la base del empoderamiento.

Pero para que nos hagamos una idea de como es la situación de la mujer en este país caribeño, vamos a trasladarnos momentáneamente al otro lado del charco.

Durante esta semana, diversos medios de comunicación locales han publicado contenidos en relación con el Día Internacional de la Mujer o, en relación con la situación de la mujer en la República Dominicana. El Día, un medio digital de Santo Domingo, destacaba que “la mujer dominicana enfrenta desigualdades durante todas las etapas de su vida”. Y es que según datos del Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), las mujeres reciben entre el 16 y el 35% menos que los hombres en sus salarios, un dato verdaderamente alarmante.

Además, la República Dominicana tiene una tasa de alfabetización muy baja y la mayoría de las chicas que logra acceder a la universidad tiende a matricularse en carreras que han estado tradicionalmente vinculadas al rol femenino, como, por ejemplo, educación, enfermería o bioanálisis.

Según datos del INTEC, se estima que el 11,7% de las mujeres dominicanas entre 18 y 22 años se casaron o viven en pareja desde antes de cumplir los 15. Otra cosa a tener en cuenta es que la falta de educación sexual provoca un gran número de embarazos adolescentes, y esto suele ir de la mano con el abandono escolar.

Además, cabe destacar que, en los últimos 10 años, la violencia de genero ha incrementado casi un 30%, de modo que, el panorama dominicano en cuanto a la desigualdad de genero no nos deja otro remedio que seguir reivindicando cambios que permitan el empoderamiento de la mujer y acabar con las desigualdades.

Precisamente, educar en valores de igualdad, respeto y tolerancia es uno de los propósitos que tenemos los miembros de Sonríe y Crece cada vez que nos desplazamos a Sabana Yegua. Y, la verdad, es que muchos niños se han sorprendido en más de una ocasión cuando les explicamos que los chicos también se encargan de colaborar con las tareas del hogar.

De modo que, estemos donde estemos y vivamos donde vivamos, debemos unirnos en la reivindicación de los derechos de la mujer. Hombres y mujeres; mujeres y hombres, ahora nos toca caminar juntos hacia una sociedad que fomente la igualdad y el respeto de ambos sexos. Ha llegado el momento de poner fin a la violencia machista y terminar con todo tipo de discriminación. Pero para ello, es necesario que todos nos aliemos en esta lucha porque, la revolución será feminista o no será. Y, ¿qué es ser feminista? Creer en la igualdad social, política y económica de ambos sexos.