Yo reciclo, ¿y tú?

Este verano en Sabana Yegua quisimos dedicarle tiempo y atención al cuidado del Medio Ambiente. Así pues, tal como contó el presidente de la Fundación ‘Race for Water’, Marco Simeoni, en un artículo para Listín Diario, en República Dominicana hay un grave problema de gestión de residuos, en concreto de basura y desechos plásticos.

Y es que la gran cantidad de plásticos que se acumula por las calles y carreteras del país es descomunal. Vayas donde vayas ves bolsas, botellas y otros residuos de este tipo. Según datos de la institución ecologista-ambientalista dominicana SOECI, aproximadamente un 30% del total de desechos que se generan no es recogido de las calles. Esto no solo supone problemas para el medio ambiente, sino que también afecta a la salud, ya que puede generar diversas enfermedades. Es por eso qué desde Sonríe y Crece colaboramos junto a Nous Camins en la campaña “Yo reciclo, ¿y tú?”.

Para ello hicimos una rúa por las calles de Sabana Yegua yendo casa por casa y explicando que deben separar los residuos plásticos del resto. Así pues, la falta de conciencia ecológica y la desinformación o desconocimiento de la mayoría de las personas sobre este tema es lo que hace que la gente acabe tirando las cosas al suelo sin saber que ese gesto puede tener graves consecuencias. Durante la rúa aprovechamos para señalizar los distintos puntos de recogida, con pegatinas con el lema de la campaña. Pero como podremos ver en el vídeo y las diferentes fotos, quisimos hacerlo de una forma muy peculiar, nos hicimos disfraces con objetos de plástico reutilizados como trozos de botellas y nos pintamos la mejor de nuestras sonrisas para aguantar todo el trayecto por el pueblo al ritmo de la música y llenando las calles de alegría.

¡Cómo no, los niños no faltaron en este día!, a medida que avanzábamos por las calles se iban uniendo a la campaña de reciclaje, cantando y recogiendo los plásticos que encontraban por el suelo para depositarlos en los sacos que llevábamos durante el recorrido.

A raíz de la idea que tuvo la parroquia ‘La Sagrada Familia’, empezó a desarrollarse este proyecto de reciclaje de la mano del Grupo Juvenil Galilea y la Pastoral de la Mujer. No obstante, desde Sonríe y Crece también quisimos colaborar durante nuestra estancia en Sabana Yegua.

El resultado está siendo muy exitoso, se ha logrado recoger mucho plástico. Actualmente existen 50 puntos de recogida en el pueblo donde las personas pueden ir a depositar sus plásticos, luego cada semana, el ayuntamiento se encarga de mandar un camión de basura que los recoge para que finalmente puedan ser reciclados.

Esperamos que el proyecto siga avanzando y obteniendo logros, ya que como personas es muy importante tener conciencia de nuestro entorno. Al fin y al cabo, el mundo es de todos, y si no lo cuidamos nosotros ¿quién lo hará? Como dijo el jefe indio Seattle “todo lo que le ocurra a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra”.

 

“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla
mientras el género humano no la escucha.” – Víctor Hugo

 

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Tenemos un deber

Los lunes son días de mucho ajetreo en Sabana Yegua. Al término de las clases, hacia las once de la mañana, la mitad de los once voluntarios acuden a comprar y la otra mitad a limpiar la casa.

Los lunes no son lunes para los niños, es otro día de la semana en el que tras la salida de clase, como de costumbre jueguetean y te piden ir al canalito. Es entonces cuando, mientras un voluntario masculino dice tener que acudir a casa a limpiar, los niños miran con cara de asombro, como si alguna conexión neuronal fallara y tras reivindicarte que “eso son cosas de hembra” se ríen a carcajadas.

Aquello que ellos ven tan normal y cotidiano, nos tiene que dar qué pensar. Es un ejemplo evidente de la trata y desigualdad que la mujer, por el mero hecho de ser mujer, sufren a día de hoy. Es un ejemplo de las huellas que tiene el patriarcado. Es un ejemplo del por qué tiene que existir el día de la niña.

Tenemos un deber.

Uno tiene que ver con la educación. La educación elnvalores. Educar en que todos somos personas y educar a esas niñas para que no acepten ni las actitudes machistas ni micromachistas a los que prácticamente todo los días hemos de hacernos frente. Su deber no es ni casarse, ni tener hijos, ni limpiar. Tenemos que enseñarles a que estudiar es labrarse un futuro, que el estudiar lo que ellas mismas quieran las reconfortará y les hará crecer individualmente; que su cuerpo es suyo y de nadie más.

Dos tiene que ver con el respeto. Respeto a la libertad y a que una persona sea como ella quiere que sea, le guste el color rosa o azul; le guste la muñeca o el coche. Las niñas no tienen que cumplir con el rol preestablecido. Las niñas tienen que ser y tienen que ser lo que ellas sienten que son.

Tenemos un deber. En el colegio, en casa. Como persona individual, como sociedad.

Las niñas no son un proyecto piloto para ser amas de casa ni bellas ni sumisas.

Tenemos un deber.

Tenemos que romper con todo aquello que alguien impuso. Tenemos que dar herramientas, educación y las mismas oportunidades laborales a las mujeres.

Tenemos un deber.

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