ALONSO
ALONSO

ALONSO

Un mes en Sabana Yegua es tiempo de sobra para enamorarte.

Ya el primer día empiezas a encariñarte de su gente, de sus sonrisas sinceras y de sus increíbles ganas de verte.

A la semana sabes bailar bachata y jugar al “topao” y, sin darte cuenta, te has contagiado de sus risas y de su amor.

Tras medio mes, has establecido unos vínculos tan fuertes que sabes con seguridad que no se romperán ni con una vida entera de distancia.

Y después de un mes entre ellos, cuando toca marcharse, lo único en lo que puedes pensar es en cuando volverás, en regresar lo antes posible para vivir y sentir cosas que no habrías imaginado nunca. Porque un mes en Sabana Yegua se te queda corto, pero es tiempo de sobra para enamorarte.

Por eso mismo sé que volveré a caminar por esas calles que tanto ilumina el sol y volver a veros a todos.

Se cuidan,

Alonso

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