Tenemos un deber

Los lunes son días de mucho ajetreo en Sabana Yegua. Al acabar las clases, hacia las once de la mañana, la mitad de los once voluntarios acuden a comprar y la otra mitad se encarga de limpiar la casa.

Los lunes no son lunes para los niños, es otro día de la semana en el que tras la salida de clase, como de costumbre, juguetean y intentan convencerte para ir al canalito. Es entonces cuando, mientras un voluntario (chico) dice que hoy no se puede puesto que tiene que acudir a casa a limpiar y los niños lo miran con cara de asombro, como si alguna conexión neuronal fallara y tras reivindicarte que “eso son cosas de hembra” se ríen a carcajadas.

Aquello que ellos ven tan normal y cotidiano, nos tiene que dar qué pensar. Es un ejemplo evidente de la situación de desigualdad que la mujer, por el mero hecho de ser mujer, sufre a día de hoy. Es un ejemplo de las huellas que tiene el patriarcado. Es un ejemplo del por qué tiene que existir el día de la niña.

Tenemos un deber. Y tiene que ver con la educación. La educación en valores. Educar en que todos somos personas y educar a esas niñas para que no acepten ni las actitudes machistas ni micromachistas a las que prácticamente todos los días hemos de hacer frente. Su deber no es ni casarse, ni tener hijos, ni limpiar. Tenemos que enseñarles a que estudiar es labrarse un futuro, que el estudiar lo que ellas mismas quieran las reconfortará y les hará crecer individualmente. Hay que enseñarles que su cuerpo es suyo y de nadie más.

Pero, al hablar de valores, no podemos olvidar el respeto. Respeto a la libertad y a que una persona sea como ella quiera ser, le guste el color rosa o el azul; le guste la muñeca o el coche. Las niñas no tienen que cumplir con el rol preestablecido. Las niñas tienen que ser y tienen que ser lo que ellas sientan que son.

Tenemos un deber, en el colegio, en casa. Tenemos un deber individual, pero también colectivo. Las niñas no son un proyecto piloto para ser amas de casa, ni bellas, ni sumisas.

Tenemos un deber, romper con todo aquello que alguien impuso. Por eso, tenemos que dar herramientas, educación y las mismas oportunidades laborales a las mujeres.

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3, 2, 1, ¡Empieza un nuevo curso!

¡Hola familia!

El fin de semana pasado aprovechamos para reunirnos unos cuantos miembros de Sonríe y Crece. Aunque actualmente estamos repartidos por todo el mundo, hicimos un esfuerzo y pudimos reencontrarnos.

En la reunión hicimos una valoración del verano y, a la vez, empezamos a planificar el nuevo curso. ¡Qué alegría volver a vernos y recordar las distintas anécdotas del verano! Se respiraba mucha energía positiva e ilusión por parte de todos los miembros. Tenemos muchas ideas y, sobre todo, muchas ganas de preparar los eventos de este año. Pero lo mejor de todo es que nos morimos de ganas por compartir todas estas aventuras con vosotros, como el concierto de Navidad o el torneo de futbol solidario, entre otros.

Además, aprovechamos para informaros que los nuevos voluntarios que han viajado este verano a Sabana Yegua, han decidido incorporarse al equipo. De modo que, Mia, Marta, Mar, Xema, Guillem i Mikel ya son oficialmente miembros de la familia SyC.

Una vez más, queremos agradecer vuestro apoyo. Gracias por confiar en nostros y en este proyecto tan especial.

Un abrazo,

Los miembros de Sonríe y Crece

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